La fundación

Reunión mensual del equipo

Nuestra Misión

A través de un equipo de trabajo profesional y humano, brindar el acom­pañamiento psicológico para niños y adolescentes en su proceso de duelo y aportar para que junto a sus cuidadores, construyan un sistema familiar ordenado, libre y sano.

 

Significado de Aikén

Aiken, es un nombre indígena, de origen tehuelche. Significa vida, vivir. Lo hemos elegido ya que creemos que la misión de Aikén es acompañar a niños y adolescentes en duelo a darle un nuevo sentido a la vida, un nuevo orden, luego de una perdida tan importante. Resignificar la vida luego de una muerte; un trabajo desafiante pero posible y gratificante.

 

Un poquito de Historia

Todo comenzó en marzo de 2008, mientras leía un libro de mi maestra Elisabeth Kubler Ross, Sobre el duelo y el dolor. Desde el inicio de mi carrera en psicología me habían llamado la atención los temas sobre la muerte y el duelo y ese libro era uno de mis favoritos.

Cuando leí en un apartado que en otro país existía un grupo que se especializaba en acompañar a niños y adolescentes en duelo, pensé 'Qué importante hubiese sido tener este tipo de acompañamiento cuando se murió mi papá a mis 6 años y cuando se murió mi padrastro en la adolescencia', 'Quiero hacer algo de esto en mi país'. Así fue como me puse averiguar si existía alguna institución que se dedicara a esta temática, para unirme en caso de que existiera, y si no, estaba decidida a crearla (no tenía idea de cómo ni mucho menos por dónde empezar).

Todo comenzó a darse muy lentamente a medida que iba contando mi sueño, que ya era un proyecto en marcha. Así me contactaron con la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Tornú, donde me apoyaron con la idea y me propusieron hacer una rotación en su servicio. Allí, además de adquirir experiencia conocí personas que se unieron al proyecto y juntas comenzamos a darle forma; surgieron los objetivos de la fundación, las posibles metodologías, el nombre, el logo, las primeras reuniones con abogados, las críticas constructivas de colegas, las dudas pero sobre todo la convicción de cuál era el objetivo final: acompañar a niños que atravesaban por este dolor.

Y por fin, con cimientos firmes, abrimos las puertas del único espacio comunitario en nuestro país para tratar esta temática; en agosto de 2008 llegó nuestra primera familia con un niño en duelo.

Aún recuerdo quiénes atendimos a cada uno y con el amor y dedicación que pensamos cada intervención (la misma con la que lo hacemos hoy en día, ¡y eso es un gran logro!) Así fue como abrimos camino y comenzamos a andar.

Muchas personas importantes para Aiken comenzaron a sumarse, y así muy lentamente, fuimos armando el gran equipo que siento que somos, gran equipo de profesionales y sobre todo de seres humanos. Me da mucho orgullo ver quienes somos y con el compromiso y amor que asumimos la tarea; con la intención clara sobre el objetivo central, haciendo algo para dejar una pequeñísima huella en el tránsito por esta vida, mientras que varios seguimos sanando nuestras heridas.

- Aldana Di Costanzo